domingo, 20 de marzo de 2011

Función social de la lectura y la escritura

Al hablar de la función social de la lectura y la escritura, muchos suelen considerar que el uso exclusivo de escribir y leer se reduce al quehacer monótono de las actividades básicas de la vida cotidiana. Así, escribir una carta, llenar un recibo bancario, redactar un correo electrónico, leer el periódico y las ofertas publicitarias que se encartan en los suplementos dominicales, constituyen algunos ejemplos del uso fundamental que socialmente se da a la lectura y la escritura. Si bien ambos procesos sirven al individuo en su actuación diaria, los alcances reales de la práctica de escribir y leer trascienden el límite que impone la cotidianidad del ser humano. En otras palabras, la escritura y la lectura sugieren avanzadas y complejas búsquedas del hombre consigo mismo y con el mundo. Para ilustrar tal afirmación, es oportuno hacer mención a la manera de cómo las diferentes sociedades del mundo a lo largo de la historia han reflejado a través de testimonios escritos la esencia viva de sus pueblos. A través de diferentes narraciones, las sociedades del mundo han contado sus debilidades, sus alegrías, sus tristezas, sus avances e inquietudes, sus amores y leyendas valiéndose del código escrito y del tesoro invaluable de la oralidad. El universo sin fin de todas esas vivencias, ha sido transmitido de generación en generación. Por consiguiente, la escritura revela la esencia del legado cultural de los pueblos. La cultura escrita ha cumplido con la noble tarea de dibujar la huella y herencia de las sociedades en cada período histórico. En todas las épocas, el acto de escribir refleja sencillamente una forma de comunicar, y en la actualidad, continúa siendo un enlace entre el mundo y sus actores. En este sentido Ángel Riesco Terrero (2002) define en su artículo Función Social de la Escritura, que escribir “es un producto humano eminentemente cultural y social, enraizado en la vida y actividades de los pueblos y, por consiguiente, documento, memoria viva y parte importante de la historia de la administración, de la cultura y de la civilización. Es más, la escritura en sí misma es historia y, tal vez, uno de los mejores índices de civilización y de nivel intelectual y cultural de la sociedad a la que pertenece”.La lectura por su parte, especialmente en su faceta literaria, representa el viaje que el lector hace a un tiempo pasado, presente y futuro; tiempo descrito en la escritura y en la oralidad y revivido por el lector/oyente. Cuando la lectura se apropia del individuo, inexplicablemente tiene el poder de atrapar y transportar a ese lector/actor a universos de mágicos paisajes, únicos e inexplorables en la realidad cotidiana. Por eso, en la esencia del acto de leer se reconoce el encuentro del mundo del lector con el resto del mundo descrito en la escritura. En ese encuentro, el lector suma a su mente dinámica y transformadora el conocimiento y vivencia del mensaje escrito. Al respecto, Paulo Freire (1982) señala que “la lectura del universo antecede a la lectura de la palabra y por eso la anterior lectura de ésta no puede prescindir de la continuidad de la lectura de aquel”. Asimismo, Carolina Cuesta (2006) en su libro Discutir sentidos, enuncia el concepto social de la lectura expuesto por Elsi Rockwell, en el cual se destaca la importancia de la lectura en la vida del hombre culto. Para Rockwell, la lectura es “una práctica cultural realizada en un espacio intersubjetivo, conformado históricamente, en el cual los lectores comparten dispositivos, comportamientos, actitudes y significados culturales en torno al acto de leer”. La lectura en consecuencia, representa para el verdadero lector, un volcán de emociones; una búsqueda a veces sin sentido de sentimientos y experiencias cuando la fantasía toca el cerebro, el alma y el corazón. En el más simple y conocido de los casos, la lectura es a mi juicio, un portal de información interactivo entre los agentes de una sociedad y ésta.
Ahora bien, si la misma esencia del hombre refleja que en su universo individual y colectivo se mezclan el espíritu, el conocimiento, la inteligencia, las emociones y la necesidad de comunicación, entonces ¿por qué la lectura y la escritura no representan actos de vital importancia en el desarrollo y evolución de la sociedad latinoamericana para los individuos de dicha sociedad?, ¿por qué el pensamiento educativo en algunos países de América Latina concibe el acto de leer y escribir como una actividad mecánica dedicada sólo a la decodificación? Para dar respuesta a esta interrogante, valdría la pena analizar cuál es la concepción que tiene la escuela, la familia y la comunidad en relación al sentido de leer y escribir para la vida. En la filosofía educativa de los tres entes señalados anteriormente, se encuentra el sustento que justifica la existencia y deber ser de la lectura y la escritura como prácticas sociales.
Para comprender cómo la escuela, la familia y la comunidad constituyen los escenarios significativos en la promoción y difusión de la lectura y la escritura, enunciaré sintéticamente el contexto social y la problemática que envuelve a cada ente. En primer lugar,está la perspectiva escolar, cuya función se ve reflejada en una tradición ajena al idealismo más elevado que acompaña a la lectura y la escritura en la construcción de individuos integralmente cultos y felices. La escuela que por tantas décadas ha descuidado con descaro el deber de guiar al estudiante en el proceso de adquisición y evolución de la lectura y la escritura, ha generado un obstáculo en el desarrollo y apropiación de éstas disciplinas, reduciendo la capacidad creativa del estudiante con la práctica excesiva sin sentido de actividades como el dictado y la copia. En segundo lugar, está el papel que juega la familia en el florecimiento de la lectura y la escritura. El hogar, funge como primer promotor en la práctica de escribir y leer al ser la cuna que cobija el primer encuentro entre niño y la palabra hablada. Sin embargo, su peculiar disfuncionalidad especialmente en Latinoamérica, constituye el mayor obstáculo en la promoción de los más elevados valores educativos. Para una mayoría significativa de familias latinoamericanas, el reto de sobrevivencia absorbe todas las necesidades sociales básicas. En tal situación, los hogares latinoamericanos víctimas del desempleo, el hambre y la miseria no tienen el espacio para dedicarse a pensar en el romanticismo creativo de leer y escribir. En tercer y último lugar está el papel de la comunidad en la difusión y práctica de la lectura y la escritura. Es en ella donde el individuo ejerce con autonomía e independencia la función social de cada proceso. Por esto, es deber de los organismos que rigen las acciones sociales, velar por el cumplimiento de programas educativos a favor de la lectura y la escritura, ya que en el ejercicio pleno de ambas actividades está la clave del desempeño de todos los factores de la comunidad. Para Hilario Hernández Sánchez (2001) en la ponencia realizada durante el I Coloquio Latinoamericano y del Caribe de Servicios de Información a la Comunidad celebrado en la ciudad de Medellín – Colombia, se exponen las diez reflexiones en torno a la lectura y la información en las bibliotecas públicas. Allí se enuncia el simbolismo que la lectura representa en el derecho inseparable de la vida de los individuos de una comunidad. Hernández Sánchez textualmente argumenta que “la lectura es el mecanismo básico de información, aprendizaje y conocimiento del individuo en la sociedad contemporánea, adquiere rango de derecho ciudadano de primera generación. El derecho, más reconocido, a la información es el derecho a la lectura o no es tal derecho. Así definida, la lectura no puede ser tan sólo una práctica ocasional o voluntaria, sino el ejercicio de un derecho ciudadano de primer nivel”.
En conclusión, es oportuno recalcar de nuevo que leer y escribir como actividades sociales son protagonistas inseparables de la vida del hombre contemporáneo. Leer y escribir en consecuencia son en sí sistemas sociales; funcionan porque ambos ejercicios nos ponen en contacto con el mundo. La enorme responsabilidad que tiene la escuela, la familia y la comunidad en la tarea de formar como lectores y escritores autónomos a los niños y jóvenes no radica sólo en el hecho de ofrecer un ejercicio aislado de sus prácticas a la actuación escolar y social de los estudiantes. Desafortunadamente en nuestra sociedad se desconoce el valor de escribir y leer para la vida.

Referencias bibliográficas
-Cuesta Carolina (2006). Discutir sentidos: la lectura literaria en la escuela. 1a edición – Buenos Aires: Libros del Zorzal.
-Freire Paulo (“). La importancia del acto de leer. Editorial Laboratorio Educativo. Cuadernos de Educación n° 153. Caracas.
-Hernández H (2001). “Diez reflexiones en torno a la lectura y la información en la bibliotecas públicas”. Documento en línea disponible en htt://aplicaciones.conexiónciudad.com/backend/imágenes/coloquio/docs/Ponencia_HilarioHernandez.pdf
-Riesco Terrero A (2002).Función social de la escritura. Universidad Complutense de Madrid. Revista General de Información y Documentos, Volumen 12. N. 2 393-428 ISSN:1132-1873.




1 comentario:

  1. Querida Haydee, cuando escribes en tu blog y cito: "¿por qué la lectura y la escritura no representan actos de vital importancia en el desarrollo y evolución de la sociedad latinoamericana para los individuos de dicha sociedad?, ¿por qué el pensamiento educativo en algunos países de América Latina concibe el acto de leer y escribir como una actividad mecánica dedicada sólo a la decodificación?" reflejas, en mi opinión, que ya estás en ese camino de la profunda reflexión científica del docente- investigador especialista en lectura. Analizar los usos de la lectura y la escritura es indudablemente un tema que sigue mereciendo el interes de especialistas en lenguaje y docentes. La enseñanza de la lectura y escritura ha tomado el camino fácil; el otro camino, el de enseñar que leer y escribir es para la vida no es sencillo porque implica una forma de romper patrones, moldes...
    No sabes cuánto me agrada saber querida Haydee que estás escribiendo para nuestra comunidad de bloqueros sobre asuntos serios que todavía no están acotados. Felicitaciones por el cambio y presnetación del blog y sobre todo celebro ese título fabuloso que me encantó desde la primera vez que intentamos hacer un blog en el curso de postgrado.

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